¿Postureo o autenticidad?
El Consejo de Administración es uno de los órganos fundamentales del buen gobierno corporativo. Su capacidad para orientar, supervisar y apoyar a la alta dirección tiene un impacto directo en el éxito de la empresa y en la sostenibilidad del proyecto a largo plazo. La calidad y composición del consejo de administración radia hacía toda la organización.
Sin embargo, no todos los consejos aportan el mismo valor. La diferencia suele estar en tres factores clave: la composición del consejo, las competencias y experiencias de sus miembros, y la forma en que se evalúa su desempeño, tanto a nivel individual como de equipo.
Más allá de los nombres. La composición del Consejo
Un error muy común es reunir perfiles prestigiosos con el único objetivo de asegurar la credibilidad externa del Consejo; sin embargo, esto no garantiza un consejo eficaz. La composición del Consejo de Administración debe responder, ante todo, a la estrategia y a las prioridades del negocio. Lo verdaderamente clave son las competencias y experiencias de sus integrantes. Una compañía en plena expansión necesita perfiles de consejeros muy diferentes a los de una empresa en fase de reestructuración. Cada estrategia requiere su propio consejero.
La diversidad es un elemento crítico de esta composición. Diversidad no solo en términos de género, edad o nacionalidad, sino también de trayectorias profesionales, estilos de pensamiento y experiencias vitales. Los consejos homogéneos tienden al pensamiento de grupo y a la complacencia, mientras que los consejos diversos generan conversaciones más ricas, decisiones más sólidas y una mejor identificación de riesgos y oportunidades.
Se trata de construir un órgano de gobierno equilibrado, diverso y relevante para los retos específicos de la compañía. Unconsejo bien compuesto combina conocimientos sectoriales, experiencia funcional y una visión estratégica amplia.

Es fundamental encontrar el equilibrio adecuado entre consejeros ejecutivos, dominicales e independientes. Los consejeros independientes, más allá de su papel protector de los intereses de los accionistas minoritarios y otros grupos de interés, pueden desempeñar un papel muy relevante gracias a su capacidad para cuestionar, opinar y votar con independencia y sin presiones. Su participación activa fortalece la gobernanza y la sostenibilidad del proyecto empresarial.
Competencias y experiencias del Consejo de Administración
Un Consejo de Administración eficaz debe contar con un conjunto de competencias alineadas con el plan estratégico. Entre las más relevantes se encuentran la visión estratégica, la capacidad de análisis financiero, el conocimiento del entorno regulatorio, la gestión de riesgos y la comprensión de los mercados en los que opera la empresa. A estas competencias clásicas se suman, cada vez con mayor peso, otras como la transformación digital, la ciberseguridad, la sostenibilidad, la gestión del talento y la cultura organizativa.
Conviene prestar especial atención a la capacidad de pensamiento crítico de sus miembros: la habilidad para pensar con rigor, independencia y responsabilidad fiduciaria. Esta capacidad no es frecuente y resulta clave para generar diálogo y debate sobre los asuntos que realmente importan en la empresa.
La experiencia también es un factor determinante. Los consejeros que han ocupado posiciones de alta responsabilidad ejecutiva aportan una comprensión práctica de la toma de decisiones, la gestión de crisis y la ejecución estratégica. No obstante, esta experiencia debe complementarse con perfiles que aporten miradas más innovadoras, conocimiento de nuevas tecnologías o una mayor cercanía a las expectativas de clientes y empleados.
No todos los consejeros deben saber de todo. Lo relevante es que, como conjunto, el consejo cubra las áreas críticas del negocio. Los perfiles deben ser complementarios. Para ello, muchas compañías utilizan matrices de competencias que permiten identificar fortalezas, carencias y necesidades futuras del consejo, facilitando una planificación más estratégica de las incorporaciones y renovaciones.
¿Qué rol juega el presidente en el Consejo de Administración?
Los requisitos descritos anteriormente son necesarios, pero no suficientes. El rol del presidente es clave, ya que es quien preside y dirige las reuniones del consejo. Su liderazgo es determinante para priorizar los temas estratégicos y asegurar que se traten los asuntos realmente relevantes. El funcionamiento y la dinámica del consejo dependen en gran medida de su actuación, pues debe promover una participación equilibrada de todos los consejeros y facilitar una toma de decisiones eficaz.
El presidente actúa como punto de unión entre los consejeros y entre el consejo y el CEO. Cuando la presidencia no es ejecutiva, su papel resulta especialmente relevante para garantizar la independencia del consejo. Un buen presidente sabe equilibrar adecuadamente la supervisión y el apoyo a la dirección.
¿Quién evalúa al consejo y a sus consejeros?
Esta es una pregunta que muchos presidentes de consejo se plantean, ya que la evaluación resulta tan relevante como necesaria. El desempeño del consejo como equipo es determinante para el éxito del proyecto empresarial, pero su evaluación sigue siendo una práctica infrautilizada. Bien aplicada, constituye una herramienta clave para mejorar la eficacia, la dinámica de trabajo y la contribución real del consejo a la estrategia.
La evaluación debe realizarse a dos niveles: individual y colectivo. A nivel individual, se analizan aspectos como la preparación para las reuniones, la calidad de las aportaciones, la capacidad de cuestionar de forma constructiva, la independencia de criterio y el compromiso con la compañía. Este tipo de evaluación fomenta la responsabilidad personal y ayuda a identificar necesidades de formación, cambios de rol o, en algunos casos, la conveniencia de una renovación.
A nivel colectivo, la evaluación del consejo como equipo se centra en su funcionamiento global: la calidad de las conversaciones, la relación con el CEO y el equipo directivo, la adecuación de la agenda, la toma de decisiones y la alineación con la estrategia. También se evalúa el desempeño de las comisiones y la eficacia del liderazgo del presidente del consejo.
Para que estas evaluaciones sean realmente útiles, deben realizarse con rigor, confidencialidad y una metodología adecuada. Muchas organizaciones recurren periódicamente a evaluaciones externas, que aportan objetividad, referencias comparativas y una visión experta sobre las mejores prácticas de gobierno corporativo. Lo más importante, sin embargo, es que los resultados se traduzcan en planes de acción concretos y en mejoras visibles.
Conclusión
La composición del Consejo de Administración, las competencias y experiencias de sus miembros y la evaluación sistemática de su desempeño son elementos inseparables de un gobierno corporativo eficaz. Un consejo bien diseñado y evaluado no solo supervisa, sino que aporta valor estratégico, reta a la dirección y acompaña a la organización en la consecución de sus objetivos a largo plazo. En un entorno cada vez más exigente, invertir en la calidad del consejo es, sin duda, una decisión estratégica.
https://hbr.org/2002/09/what-makes-great-boards-great
https://www.ey.com/en_us/board-matters/how-to-achieve-enduring-board-effectiveness
