¿Supervisar o impulsar?

Las empresas focalizados en resultados pasados (supervisar), el consejo de administración cumple la función de control y supervisión. Las organizaciones enfocados hacía el futuro, el crecimiento y la transformación (=impulsar), además el consejo actúa además como un motor estratégico: un espacio donde confluyen experiencia sectorial, visión de futuro y acompañamiento activo a la dirección.

Construir un consejo con esa vocación no es cuestión de prestigio ni de nombres conocidos, sino de diseñarlo deliberadamente en función del sector en el que opera la compañía, de los retos específicos que enfrenta y del plan estratégico que quiere ejecutar. El Board Skills & Experience Matrix es una herramienta clave para ello, porque hace visible si cubrimos todas las capacidades y experiencias que la empresa necesita.

Partir del sector: entender el terreno de juego

Cada sector tiene dinámicas, riesgos y retos distintos. No es lo mismo competir en tecnología que en industria pesada, en servicios financieros que en consumo masivo.

En sectores altamente regulados, como energía, salud o banca, es clave contar con consejeros que comprendan el marco normativo, la relación con los reguladores y la gestión del riesgo reputacional. En sectores tecnológicos o digitales, la prioridad será incorporar perfiles que entiendan innovación, escalabilidad, datos y modelos de negocio disruptivos. En sectores tradicionales en transformación, como el retail o la manufactura, resultará esencial combinar experiencia operativa con conocimiento en digitalización y transformación cultural.

El consejo debe, por tanto, reflejar el mapa del sector: su cadena de valor, sus tendencias y sus puntos de fricción. Esto permite que las conversaciones estratégicas se apoyen en un conocimiento real del contexto competitivo y no solo en principios generales de gestión.

Para asegurar este conocimiento, la primera pregunta no debería ser “¿a quién conocemos para invitar al consejo?”, sino “¿qué conocimientos y experiencias requiere este sector para tomar buenas decisiones?”.

Diseñar el consejo en función de los retos actuales y futuros

Una vez entendido el sector, el siguiente paso es identificar con honestidad cuáles son los principales retos de la compañía en los próximos tres a cinco años. ¿Necesita crecer internacionalmente? ¿Afronta una transformación digital profunda? ¿Debe mejorar su eficiencia operativa? ¿Está en un proceso de consolidación vía adquisiciones? ¿Tiene un desafío cultural o de talento?

Cada uno de estos retos debería traducirse en competencias concretas dentro del consejo. Si la empresa quiere expandirse a nuevos mercados, conviene incorporar consejeros con experiencia internacional real. Si la prioridad es una transformación digital, es imprescindible contar con alguien que haya liderado procesos similares y entienda las dificultades prácticas, no solo teóricas. Si el crecimiento vendrá por adquisiciones, será valiosa la experiencia en fusiones e integraciones.

Además, el consejo debe anticipar los retos futuros, no solo los actuales. Temas como la sostenibilidad, la ciberseguridad, la gestión de datos o el gobierno corporativo ya no son opcionales, y contar con consejeros sensibles a estas cuestiones aporta una mirada de largo plazo que protege a la organización.

Alinear el consejo con el plan estratégico

El plan estratégico no debería ser un documento que el consejo revisa una vez al año, sino el eje sobre el cual se construyen su composición y su agenda.

Idealmente, antes de renovar o ampliar el consejo, la compañía debería tener claro hacia dónde quiere ir. A partir de ahí, la pregunta clave es: “¿Qué tipo de consejo necesitamos para impulsar este plan con éxito?”.

Si el plan estratégico apuesta por la innovación y nuevos modelos de negocio, el consejo debe ser capaz de desafiar constructivamente al equipo directivo en esas áreas. Si el plan se centra en la excelencia operativa y la rentabilidad, el consejo debe tener experiencia en eficiencia, procesos y disciplina financiera. Si la estrategia pasa por una transformación cultural, conviene que haya consejeros con sensibilidad en liderazgo, talento y gestión del cambio.

Diversidad de perfiles y calidad del debate

Más allá de la experiencia técnica, un buen consejo necesita diversidad de perspectivas: edad, género, trayectoria profesional, experiencias internacionales y estilos de pensamiento distintos. Esta diversidad enriquece el debate, reduce el riesgo de pensamiento de grupo y mejora la calidad de las decisiones.

Igualmente importante es el equilibrio entre consejeros ejecutivos, dominicales e independientes. Los independientes, en particular, aportan objetividad y una visión menos condicionada por el día a día de la compañía o por intereses accionariales específicos.

Pero la clave no está solo en quiénes son los consejeros, sino en cómo trabajan juntos. Un consejo eficaz fomenta el debate abierto, la discrepancia respetuosa y la preparación rigurosa de las reuniones. El pensamiento crítico es una competencia primordial para los integrantes. La presidencia del consejo juega aquí un papel fundamental, facilitando que todas las voces se escuchen y que las discusiones se centren en los temas estratégicos relevantes. Este último punto es importante porque el consejo no ha de funcionar como una réplica del comité de dirección. Cada órgano con su misión y agenda.

Evaluación y evolución continua

El consejo no puede ser estático porque el sector evoluciona, los retos cambian y el plan estratégico se adapta. Es recomendable realizar evaluaciones periódicas de su funcionamiento y revisar si su composición sigue siendo la adecuada para la etapa que vive la compañía. Para esta tarea conviene apoyarse en consultoras especializadas en estrategia y talento para tener una visión objetiva y trasversal.

Renovar consejeros, incorporar nuevos perfiles o redefinir comités no debe verse como un síntoma de debilidad, sino como una práctica saludable de gobierno corporativo.

Construir un consejo de administración que impulse la compañía requiere intención y coherencia. No se trata de reunir currículos brillantes, sino de diseñar un equipo alineado con el sector, preparado para los retos y comprometido con la ejecución del plan estratégico. Cuando esto se logra, el consejo deja de ser un órgano formal y se convierte en un verdadero aliado del crecimiento y la transformación empresarial, clave para asegurar el futuro de la compañía.

¿Qué consejo de administración necesita tu empresa?

Artículos:

https://www.fastcompany.com/91431617/the-quiet-strength-behind-exceptional-boards

https://boardbenchmarking.com/blog/extraordinary-things-happens-when-boards-and-executive-teams-act-as-one

https://www.mckinsey.com/capabilities/strategy-and-corporate-finance/our-insights/the-mindsets-and-practices-of-excellent-ceos

Captura de pantalla 2026 02 14 a la(s) 8.31.51 p.m.
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad